lunes, 12 de octubre de 2009

Los brotes verdes del Choapa

La gigante brasileña Vale está ad portas de obtener el visto bueno de las autoridades regionales para materializar su primera iniciativa cuprífera en Chile, no obstante, desde ya está trabajando estrechamente con los actores relacionados y con la convicción que la mueve a nivel mundial: Un desarrollo sustentable con el entorno y la gente ... El camino hacia Salamanca es largo. De cuestas pronunciadas y donde los desfiladeros son tan llamativos y extensos que recuerdan aquellos magníficos parajes sureños de las regiones vecinas. Pero pronto uno se da cuenta que está en una zona donde la minería mantiene una preeminencia enorme, aunque se aprecia una expansión igualitaria con otra actividad tradicional: La agricultura. Pero esta cualidad no es gratuita, sino que responde a una preocupación constante por conservar el entorno y revalidar los parámetros que aplican las grandes empresas a nivel planetario. Si ponemos los datos sobre la mesa, la provincia de Choapa es la que concentra los índices de reservas más elevados de la región, principalmente por los 2.210 millones de toneladas de cobre con una ley media de 0,64% que posee Los Pelambres en la alta cordillera. Eso sí, desde el 2003 otro gigante fijó sus ojos en este atractivo y misterioso valle que luce más verde que nunca, luego de una reciente lluvia. Se trata nada menos que de la brasileña Vale, la mayor productora de hierro del mundo y la segunda compañía minera más grande del planeta tras la anglo australiana BHP Billiton, que en Chile es propietaria de La Escondida. Justamente por el marcado potencial que presentaba el lugar es que hace seis años un grupo de geólogos inició las exploraciones en terrenos destinados por décadas al pastoreo de cabras y al cultivo de uvas. Para llevar a cabo esta misión es que el directorio de la firma designó a Gilberto Schubert de Oliveira como country manager, quien -precisamente por su condición de geólogo-, le asignó una estima especial al proyecto y lideró los sondajes. Fueron extensas jornadas donde confirmaron que los amplios senderos poseían una veta difícil de desestimar, pese a que resultaban muy inferiores para los niveles normales de generación que Vale posee en los otros 27 países donde mantiene operaciones y exploraciones. Hoy, de los planos y mediciones de piedras y rocas, nació Minera Tres Valles que debe su nombre porque se emplaza entre los valles de Chuchiñí, Cárcamo y Manquehua. En su vida útil de 11 años estima producir 19 mil toneladas anuales de cátodos de cobre con una inversión de US$102 millones. En todo caso, y por las conjeturas naturales que recaen sobre este tipo de iniciativas, las dudas sobre el impacto en el entorno han estado a la orden del día, pero, poco a poco y a través de instancias de conversación con la ciudadanía, han logrado despejarlas y ganarse la confianza de los habitantes y responder adecuadamente a las observaciones realizadas por los organismos técnicos que componen la Comisión Regional de Medio Ambiente (COREMA). INTEGRACIÓN PRODUCTIVA Si bien la compañía es austera al momento de definir el futuro, pues prefiere esperar lo que suceda este mes en el pleno de la Corema, sí ha llevado a cabo obras SAP (Solicitud de Autorización Provisoria), mediante las cuales lleva un 98% de avance físico en el levantamiento de las plataformas de la planta, lo que ha permitido dar trabajo a 677 personas y de las que la mayor parte pertenece a las comunas del Choapa. Pero más allá de los números, lo cierto es que desde su llegada, Tres Valles ha tenido una especial relación con la comunidad. Eso bien lo saben en la Asociación Minera de Salamanca, compuesta por pequeños extractores que durante décadas operaron buscando vetas en los terrenos que hoy pertenecen a la minera. En cualquier parte del mundo se habría aplicado la ley del libre mercado donde en simples palabras el pez más grande se come al pequeño. No obstante, Vale funciona con otra lógica. Esto, debido a que los 75 pirquineros podrán utilizar no sólo las instalaciones de la empresa, sino que también recibirán beneficios implícitos como el acceso a un campamento, casa de cambio, casino, comedor y baño. "Creemos que es importante mantener a estos mineros, ya que son ellos quienes hacen las primeras prospecciones y abren la opción de encontrar los grandes yacimientos", estableció el gerente del Proyecto Tres Valles, Carlos Roa. A la fecha, se han firmado 29 contratos de trabajo por servicios prestados por compañías externas. De ellas, la mitad es del Choapa, lo que ha permitido dinamizar y poner en valor a pequeñas empresas familiares que lo habrían pasado muy mal sin este sustento durante la agresiva crisis económica desatada a mediados del año pasado. Pero la apuesta va más allá, pues ha logrado formalizar al menos a dos organizaciones. "Hemos asignado dos contratos a PYMES nuevas, lo que nos tiene muy satisfechos, ya que genera seguridad a sus negocios y pueden crecer como empresa", agregó Roa. CASA NUEVA, VIDA NUEVA Es uno de los cuartos más resguardados de la Casa Abierta en Chuchiñí, lugar donde opera transitoriamente la parte administrativa de Tres Valles y que se han convertido en un punto de encuentro y apertura con la ciudadanía, pues en sus instalaciones se explica el proceso para la obtención de cátodos y se desarrolla un acercamiento con la actividad. De maderas gruesas y firmes, la estructura ha sido visitada por miles de personas, especialmente niños y adolescentes de escuelas de localidades aledañas. Pero al llegar hasta una de las puertas centrales, ésta luce misteriosamente cerrada. La encargada de Relaciones Comunitarias, Patricia Montes, aclara el panorama. Manifiesta que se prefiere restringir el acceso, pues dentro de ella se encuentran antecedentes muy sensibles. No se trata de balances, cuentas ni deudas, sino que de una de las iniciativas más nobles: El proyecto de reubicación de seis familias pertenecientes al sector de Quilmenco, sitio donde se instalarán las oficinas de administración y la planta. Y es que al comprar los terrenos, Tres Valles tuvo que desterrar a quienes residieron por años en el lugar. Pero no los dejó en la calle. Los destinó a nuevos sitios con todos los beneficios que ello conlleva. Patricia Montes precisa que son 17 personas, la mayoría adultas con más de 50 años de edad, las que son parte de esta idea. A una de las familias, que cuenta con un discapacitado, se le construyó un ingreso especial a la casa. Asimismo, para cada familia se entregaron terrenos con una superficie de 4,6 hectáreas y con un área habitacional por vivienda de 70 metros cuadrados. También se consideró un plan de fomento productivo donde se les instruirá en la actividad que ellos han hecho toda su vida: La ganadería. "Deseamos que accedan a mejores métodos de manejo", sentenció Patricia Montes. Y es que ya sea en Vale, o a través de su filial Minera Tres Valles, saben que vienen para quedarse y por ello aplican al pie de la letra tres de sus objetivos: Resguardar la seguridad, el medio ambiente y el respecto por las comunidades. 0401i Nota: Felipe Pardo Ortega Fuente: Diario El DIA

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